Los diques de Córdoba no son solo obras de ingeniería: son ecosistemas. Sus lagos, las cuencas que los alimentan y las sierras que los rodean albergan una flora y fauna propia, mezcla de especies nativas emblemáticas y de otras introducidas que hoy definen la pesca y el paisaje. Esta es la guía para conocerlas —y desde acá salen las fichas de cada una.
La vida dentro del agua: los peces
Si alguna vez pescaste en un embalse cordobés, conocés a sus protagonistas. El pejerrey es la estrella de la pesca deportiva en San Roque, Los Molinos, Río Tercero y Cruz del Eje —aunque, curiosamente, no es una especie nativa de las sierras—. Comparte el agua con la carpa común, una exótica invasora que altera los fondos, y con la tararira, un depredador voraz muy buscado por los pescadores. Todo se sostiene sobre la mojarra, el pececito nativo que alimenta a los grandes; y en los ríos —no en los diques— reina el dorado, el "tigre del río". Conocerlos es entender el ecosistema del agua —y pescar mejor—.
El cielo y las orillas: las aves
Los espejos de agua de Córdoba son imanes para las aves. El caso más espectacular está en el norte: los flamencos de la laguna Mar Chiquita, corazón del nuevo Parque Nacional Ansenuza, uno de los mayores humedales de Sudamérica. En las orillas de los embalses amasa su casa de barro el hornero, nuestra ave nacional; y en lo alto de las cumbres reina el cóndor andino, con casi 3 metros de alas. Sobre el agua bucean garzas, biguáes, macás y patos, mientras el tero vigila las orillas y las rapaces planean sobre las sierras. Cada dique es un punto de avistaje.
Entre el monte: los mamíferos
Las sierras que rodean los diques esconden mamíferos que rara vez se dejan ver. El puma es el depredador tope, sigiloso y esquivo; en el monte cerrado se mueve la corzuela parda, el ciervo nativo. Mucho más fácil de cruzar al atardecer es el zorro gris pampeano, y en los pastizales firmes cava sus laberintos la vizcacha. Como contracara, el jabalí europeo —invasor— destroza las riberas.
A ras del suelo: reptiles y anfibios
Más discretos, pero fundamentales. El lagarto overo —el reptil más grande del país— toma sol en las costas y las tortugas de agua asoman en las orillas; entre los juncos, alguna culebra de agua inofensiva. Y en las charcas y arroyos, los sapos y ranas son el termómetro de la salud del agua.
Las sierras vivas: los árboles nativos
El agua que llena los diques nace en las sierras, y esas sierras tienen su propio bosque. En las cumbres resiste el tabaquillo, el árbol de altura que retiene el agua de las cuencas que después alimentan los embalses. Más abajo, el bosque serrano se arma con el molle y el espinillo de flores amarillas. Y hacia el árido noroeste mandan el algarrobo —"el árbol" de Córdoba—, el quebracho blanco de madera de hierro y el chañar, con sus cardones y quimiles. Al borde mismo del agua crece el sauce criollo —único sauce nativo—; en las laderas, el tala y el coco; y en las grietas húmedas, los helechos. Cuidar ese bosque es, literalmente, cuidar el agua.
Por qué la naturaleza y los diques van juntos
Un dique sano depende de una cuenca sana. Los bosques nativos frenan la erosión y regulan el agua que llega al embalse; los incendios y la deforestación disparan el problema de las aguas verdes. Y la fauna —peces, aves, mamíferos— es el termómetro de esa salud. Por eso, conocer la flora y la fauna de los diques no es un lujo: es entender de dónde viene, y cómo se cuida, el agua de Córdoba.
Explorá las fichas
Peces:
Aves:
- Flamencos de Mar Chiquita y Ansenuza
- Cóndor andino
- Hornero
- Aves acuáticas (garzas, biguá, macás, patos)
- Tero (teru-teru)
- Rapaces (carancho, chimango, jotes)
Mamíferos:
Reptiles y anfibios:
Árboles y flora:
- Tabaquillo
- Espinillo (aromito)
- Molle de beber
- Algarrobo
- Quebracho blanco
- Chañar
- Sauce criollo (ribereño)
- Tala y coco
- Cactáceas (cardón, quimil, ucle)
- Helechos (culantrillo, doradilla)
Y para seguir: la guía de pesca y todos los diques de Córdoba.