Detrás del espejo de agua del Embalse de Río Tercero hay una de las mayores hazañas de ingeniería que vio la Argentina de principios del siglo XX: un paredón de piedra copiado de una represa de Kentucky, un centenar y medio de picapedreros europeos, voladuras de miles de kilos de dinamita y un ingeniero correntino formado en Londres. Si la historia del proyecto (1911-1934) cuenta el "qué" y el "cuándo", esta es la historia del "cómo".

Una escollera copiada de Kentucky

El dique principal no es de hormigón: es una escollera granítica, un macizo de 300.000 m³ de piedra, unos 50 metros de altura y 360 de coronamiento. Su diseño se tomó del Dix River Dam, en Kentucky (Estados Unidos), de dimensiones parecidas y —según las crónicas de la obra— "idéntico en detalles". La cara que mira al lago se armó con bloques de unas 3 toneladas, movidos con derricks a aire comprimido de hasta 18 metros de pluma; en el macizo se colocaron piedras de hasta 5 toneladas.

Los picapedreros croatas

Un centenar y medio de picapedreros croatas y yugoslavos labraron a mano las piedras de cara plana del paramento. Su trabajo no terminó en Río Tercero: los mismos obreros labraron después la piedra de la Segunda Usina, el canal de La Cañada y el Arco de Córdoba (1942-1943). Buena parte del patrimonio de piedra de la provincia salió de esas manos.

6.000 kilos de dinamita

Para excavar el vertedero se llegaron a detonar hasta 6.000 kilos de dinamita —explosivos con 62% de nitroglicerina— en una sola voladura, que producía unas 45.000 toneladas de piedra que después se reutilizaban en el propio paredón. La torre de toma inferior mide 44 metros de altura; su válvula cilíndrica de cierre, de 3,5 metros de diámetro, pesa 85 toneladas y recorre todo su desplazamiento en apenas seis minutos.

Maquinaria importada de medio mundo

La obra fue un catálogo de la industria pesada de la época. El acarreo de piedra se hizo con tres locomotoras a vapor Vulcan (norteamericanas) y dos palas mecánicas a vapor Bucyrus de 50 toneladas cada una, con vagonetas volcadoras de 3,8 m³. El equipamiento de la usina de 15.000 HP llegó de Europa: turbinas y conductos Voith (Alemania), generadores ASEA (Suecia), válvulas Johnson de Glenfield & Kennedy (Escocia) y una grúa de 30 toneladas de Herbert Morris (Inglaterra).

La Primera Guerra Mundial frena la obra

El proyecto no fue una línea recta. La empresa que montaba la usina era de origen alemán y, al estallar la Primera Guerra Mundial, abandonó la obra —"la empresa que había montado la usina era de origen alemán", recordaría después el cronista Fabián Tarquino—. La interrupción explica en parte por qué una obra pensada a comienzos de siglo recién se completó en la década de 1930.

Fitz Simon, el ingeniero que hizo el pueblo

El alma de la obra fue Santiago Fitz Simon. Correntino, becado a los 17 años, se recibió de ingeniero civil en la Universidad de Londres antes de cumplir 22. Sus amigos lo llamaban "Jack" o "Fitz". No solo dirigió el dique: al terminarlo, convirtió el barrio de obreros en una colonia de vacaciones del Ministerio de Obras Públicas y fundó el Club Náutico de Embalse, con regatas, remo, natación y bailes de disfraces. "Sin duda pensó en Embalse como un pequeño paraíso", escribieron sus biógrafos. La central que hoy lleva su nombre tiene su propia historia.

La localidad de Embalse nació, literalmente, del campamento de obra: "El Pueblito" (o "El Pueblito de los Indios"). El edificio de la primera subestación transformadora inglesa es hoy el Museo Juan Carlos Alba Posse. Desde 1944, el general Juan Pistarini impulsó sobre esos terrenos la célebre Unidad Turística de Embalse.

La "palangana" y lo que quedó

Los embalseños llaman "palangana" a la pared niveladora ovalada del vertedero (un umbral de 200 metros) por la que rebalsa el agua; la cascada final cae al río Ctalamochita desde 35 metros. El embalse se pobló de pejerrey —se estimaba una explotación de 500.000 kilos anuales— y el río, aguas abajo, con truchas y salmones. De las tres usinas que los ingleses pusieron en marcha sobre el Río Tercero aún quedan en pie los tres edificios de subestaciones (uno de ellos, el de La Cascada, sumergido bajo el lago de Piedras Moras). Todo esto forma parte del Sistema Río Tercero.

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Preguntas frecuentes

¿De qué está hecho el Dique de Río Tercero?

El paredón principal es una escollera de piedra granítica de unos 300.000 m³, no de hormigón. Su diseño se copió del Dix River Dam de Kentucky, Estados Unidos.

¿Quiénes construyeron el dique?

La obra la dirigió el ingeniero Santiago Fitz Simon. Un grupo de unos 150 picapedreros croatas y yugoslavos labró la piedra del paramento; después trabajarían en la Segunda Usina, La Cañada y el Arco de Córdoba.

¿Por qué tardó tanto en terminarse?

El proyecto es de comienzos del siglo XX, pero la empresa alemana que montaba la usina abandonó la obra al estallar la Primera Guerra Mundial, lo que retrasó su finalización hasta la década de 1930.

¿Qué es la "palangana" de Embalse?

Es el nombre popular de la pared niveladora ovalada del vertedero, de unos 200 metros de umbral, por la que rebalsa el agua antes de caer al río en una cascada de 35 metros.