Cuando mirás el lago del Embalse de Río Tercero es fácil pensar solo en pesca, deportes náuticos y atardeceres. Pero ese mismo espejo de agua cumple un trabajo silencioso que casi nadie asocia con un lago serrano: refrigerar una central nuclear. Sobre su orilla sur, en el Valle de Calamuchita, funciona la Central Nuclear Embalse, una de las tres centrales atómicas del país. Acá te contamos por qué el reactor necesita el agua del lago y cómo la usa sin mezclarla con nada peligroso.

Un reactor CANDU sobre la orilla

La central entró en operación comercial el 20 de enero de 1984, tras una obra iniciada en 1974. Su reactor es del tipo CANDU (por Canada Deuterium Uranium), un diseño canadiense que usa uranio natural como combustible y agua pesada como moderador y refrigerante. Con unos 648 MW eléctricos brutos, es la segunda central nuclear más potente de la Argentina, detrás de Atucha II, y aporta energía a la red desde hace cuatro décadas. Y no se levantó ahí por casualidad: un reactor así necesita una gran masa de agua al lado, que el mayor embalse artificial de Córdoba le ofrece de sobra.

Por qué el reactor no puede funcionar sin el lago

Toda central térmica —a carbón, a gas o nuclear— funciona igual: produce calor, hierve agua y el vapor mueve una turbina conectada al generador. La clave es que, pasada la turbina, ese vapor debe volver a estado líquido para reiniciar el ciclo, y condensarlo exige algo más frío que absorba el calor sobrante. Ahí entra el lago: la central toma agua del embalse, la hace pasar por el condensador —donde enfría y licúa el vapor— y la devuelve al mismo lago, apenas más tibia. Sin ese caudal permanente de agua fría, el reactor se recalentaría y no podría operar.

Agua pesada y agua del lago: circuitos que no se tocan

Conviene despejar una duda habitual: el agua del lago no toca la parte nuclear. En el corazón del reactor circula agua pesada (D₂O), en un circuito cerrado y sellado, que modera la reacción y se lleva el calor del combustible. Ese calor pasa a un segundo circuito que produce el vapor de la turbina, y recién en una tercera etapa aparece el agua común del embalse, que solo enfría el condensador. Son sistemas separados: el agua vuelve al lago sin contacto con el uranio ni con el agua pesada, llevándose apenas un poco de calor.

Una segunda vida de 30 años

La central fue pensada para una vida útil de unos 30 años. Ese primer ciclo terminó el 31 de diciembre de 2015 y a partir de ahí se encaró un proyecto de extensión de vida: renovación del reactor, reemplazo de los generadores de vapor y actualización de los sistemas de seguridad, con una inversión que rondó los 2.140 millones de dólares. El reactor volvió a ponerse crítico el 4 de enero de 2019, habilitado para otras tres décadas y con un 6% más de potencia (cerca de 683 MW brutos), y desde entonces alterna operación con paradas programadas de mantenimiento.

Un lago que hace varios trabajos a la vez

Refrigerar la central es apenas uno de los oficios del lago. El mismo embalse abastece de agua, atempera crecidas, sostiene el turismo del Valle de Calamuchita y forma parte de un sistema hidroeléctrico encadenado: mirá cómo seis embalses y seis usinas comparten un solo río y repasá la historia del dique, del proyecto de 1911 a su inauguración en 1934. Y ojo con una confusión frecuente: una central hidroeléctrica usa la fuerza del agua que cae —lo explicamos en cómo funciona una central hidroeléctrica—, mientras que la nuclear usa el agua para enfriarse y generar vapor.

Preguntas frecuentes

¿El agua que la central devuelve al lago es radiactiva?

No. El agua que se toma del embalse circula por un circuito de refrigeración separado, que nunca entra en contacto con el combustible nuclear ni con el agua pesada del reactor. Vuelve al lago llevándose solo un poco de calor.

¿Qué tipo de reactor tiene la Central Nuclear Embalse?

Es un reactor CANDU, de diseño canadiense, que usa uranio natural como combustible y agua pesada como moderador y refrigerante. Opera desde 1984 y es la segunda central nuclear más potente del país.

¿Sigue funcionando hoy?

Sí. Tras la extensión de vida que la habilitó para operar unos 30 años más, el reactor volvió a la actividad en 2019 y continúa aportando energía a la red.

Fuentes: Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), Secretaría de Energía de la Nación y Wikipedia en español.