Cuando el Dique La Quebrada baja de nivel, en el sector sudoeste del lago —por donde entra el río Los Hornillos— asoman del agua unos restos de piedra. No son ruinas cualquiera: son lo que quedó de la casa de la familia Pérez, que vivió en ese paraje casi medio siglo antes de que el embalse la tapara para siempre.
Pozo Verde, 1923
La historia empieza en Pozo Verde, un paraje serrano de Río Ceballos, en las Sierras Chicas. Hasta ahí llegó en 1923 María Angélica Martín, una joven de 23 años venida de Villa Allende, que junto a Eduardo Pérez levantó de a poco una casa de piedra y paja. Con los años el lugar creció: sumaron una parrillada, habitaciones para hospedar viajeros, una cisterna con molino de agua y una majada de cabras y algunas vacas. Era, a su manera, una posta serrana en pleno monte.
Cuando llegó el dique
A comienzos de los años 1970 la familia recibió el aviso: el Estado iba a construir un dique y su tierra quedaba dentro del futuro vaso. Vino la expropiación y, con el embalse ya en obra, la casa original quedó completamente sumergida hacia 1976. Los Pérez no se fueron lejos: levantaron una casa nueva a apenas 300 metros del sitio de siempre, mirando el agua que había tapado su primer hogar.
Lo que el lago todavía deja ver
Con las bajantes, los cimientos de piedra vuelven a aparecer sobre la orilla. Por seguridad, las autoridades terminaron demoliendo lo que quedaba en pie de la estructura, pero la huella sigue ahí. Entre quienes lo recuerdan está Silvia Viviana Pérez Gómez, nieta de los fundadores, que alcanzó a vivir sus primeros siete años en la casa original antes de la mudanza; y la memoria de María del Carmen, la hija primogénita nacida en 1946.
Cien años en el mismo lugar
Lejos de irse, los Pérez siguieron ligados a Pozo Verde. Hoy la familia mantiene servicios turísticos en la zona, que es paso obligado para quienes caminan hacia la cascada Los Hornillos. En 2023 cumplieron 100 años en ese rincón de las sierras: cuatro generaciones frente al mismo espejo de agua que se tragó la casa de piedra y paja.
No es la única casa bajo el agua
La de los Pérez no es la única historia de un hogar cordobés tapado por un embalse. Del otro lado de la provincia, el pueblo de El Salto quedó sumergido bajo el dique Piedras Moras, con su iglesia y su cementerio. Son las historias silenciosas que esconden los diques: cada espejo de agua tapó algo que antes estaba ahí. Más de estas en leyendas y misterios de los diques.
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Preguntas frecuentes
¿De quién era la casa sumergida en el Dique La Quebrada?
De la familia Pérez, fundada por Eduardo Pérez y María Angélica Martín, que se instaló en el paraje Pozo Verde (Río Ceballos) en 1923.
¿Cuándo quedó bajo el agua?
Hacia 1976, cuando se completó la construcción del Dique La Quebrada. La familia había sido notificada y expropiada a comienzos de los años 70.
¿Se puede ver la casa hoy?
Cuando el embalse baja de nivel asoman restos de piedra en el sector sudoeste, por donde entra el río Los Hornillos. La estructura en pie fue demolida por seguridad.
Fuente de los datos históricos: cba24n.com.ar. Redacción propia.