Quien recorre las sierras de Córdoba tarde o temprano se hace la misma pregunta: ¿por qué hay tantos lagos metidos entre los cerros? Casi todos son artificiales, embalses construidos para resolver un problema que la provincia arrastra hace más de un siglo: tener agua cuando falta y domar el agua cuando sobra. La razón combina una geografía sin mar y un clima de lluvias torrenciales en verano y sequía en invierno. De esa tensión nació, en 1891, la obra que abrió el camino.

Una provincia mediterránea con ríos de humor cambiante

Córdoba es mediterránea: no tiene costa ni grandes ríos de llanura que corran caudalosos todo el año. Su agua nace en las sierras, en ríos de fuerte pendiente como el Suquía (Primero), el Xanaes (Segundo) o el Ctalamochita (Tercero). En verano, con lluvias intensas —en las faldas serranas pueden superarse los 1.500 mm anuales—, bajan como torrentes; en el invierno seco su caudal se reduce a un hilo. Depender del río tal como corre es inviable: para tener agua todo el año hay que guardar la del verano. Para eso sirve un dique y su embalse, una pared que corta el valle, acumula las crecidas y libera el agua de forma controlada.

Las inundaciones que Córdoba no quería repetir

El otro motor fue el miedo. Antes de las grandes obras, las crecidas repentinas eran una tragedia recurrente. El caso más recordado es la inundación de La Cañada, en la ciudad de Córdoba: en la madrugada del 20 de diciembre de 1890, una lluvia feroz desbordó el arroyo y la correntada se llevó cerca de 200 vidas. La catástrofe impulsó la construcción del calicanto, el canal de piedra que todavía atraviesa el centro. El Suquía tampoco daba tregua, con grandes crecientes como la de 1903. La conclusión fue clara: había que frenar el agua antes de que llegara.

San Roque, 1891: la apuesta que abrió el camino

La respuesta llegó en el valle de San Roque, sobre el río Suquía. Inaugurado el 8 de septiembre de 1891, el dique San Roque fue una obra monumental: en su momento llegó a ser considerado el embalse más grande del mundo. Detrás estuvieron el ingeniero Carlos Cassaffousth y el empresario Juan Bialet Massé, en una historia que mezcla ingeniería de vanguardia con un sonado escándalo judicial, algo que contamos en la historia completa del dique San Roque.

San Roque nació con una idea que sigue vigente: un mismo embalse podía dar agua potable, regar decenas de miles de hectáreas, atenuar las crecidas y, más tarde, generar energía. Ese aprovechamiento de uso múltiple explica por qué la provincia siguió construyendo diques todo el siglo XX. El paredón que vemos hoy, de hecho, es una obra posterior, de la década de 1940.

De un dique a todo un sistema de embalses

San Roque demostró que la fórmula funcionaba, y Córdoba la replicó en cada cuenca: así aparecieron Los Molinos, el gran Embalse de Río Tercero —el mayor espejo de agua de la provincia—, La Viña, Cruz del Eje y Piedras Moras, entre más de una docena de grandes embalses. Cada valle serrano con un río aprovechable terminó teniendo su represa. Hoy ese sistema da agua potable a millones de cordobeses, sostiene el riego, aporta energía y protege a las ciudades de las crecidas. No todos son iguales: podés ver los distintos tipos de diques y cómo se clasifican. Que Córdoba tenga tantos no es casualidad: es la respuesta de una provincia sin mar a un clima que da todo o nada.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Córdoba, que no tiene mar, necesita tantos embalses?

Porque su agua depende de ríos serranos muy irregulares, con crecidas en verano y sequía en invierno. Los embalses guardan el agua de las lluvias para usarla todo el año y, de paso, amortiguan las crecidas.

¿Cuál fue el primer dique de Córdoba?

El dique San Roque, inaugurado en 1891 sobre el río Suquía. Marcó el modelo que la provincia repetiría después en las demás cuencas.

¿Los diques sirven solo para almacenar agua?

No. La mayoría cumple varias funciones a la vez: agua potable, riego, energía hidroeléctrica y control de crecidas. Eso se llama uso múltiple, y es la razón de fondo por la que se construyeron tantos.

Fuentes: Agencia Córdoba Cultura, Cadena 3 y Wikipedia.