Un dique lleno no aparece de un día para el otro. El agua hace un recorrido largo que arranca muchos kilómetros arriba, en lo alto de las sierras. Te contamos, sin tecnicismos, cómo llega desde la nube hasta el paredón y por qué a veces sobra y a veces falta.

Todo empieza en la cuenca alta

El agua de un dique no sale del dique: cae del cielo, pero lejos de ahí. Cuando llueve en lo alto de las sierras, una parte se filtra y otra escurre ladera abajo formando hilos que se juntan en arroyos, y los arroyos en ríos serranos. La lluvia serrana tiene, además, un ritmo marcado: el semestre húmedo va de octubre a marzo —el verano es lo más lluvioso— y el seco, de abril a septiembre. Por eso los diques suelen recuperar nivel en verano y perderlo en invierno.

La cuenca de aporte: un embudo natural

Toda la red de arroyos y ríos que desagua en un mismo embalse forma su cuenca de aporte: el territorio cuya lluvia va a parar a ese dique. Funciona como un embudo: cuanto más grande es y más llueve, más agua le llega. El caso más conocido es el San Roque: su cuenca supera los 1.500 km² y recoge cuatro cursos —los ríos San Antonio y Cosquín y los arroyos Las Mojarras y Los Chorrillos—, que bajan de las Sierras Grandes y de Los Gigantes.

Del río al embalse: cómo sube el nivel

Los ríos serranos son torrenciales: cuando el suelo de la cuenca queda saturado, la lluvia deja de filtrarse y escurre entera. Los ríos crecen rápido y le entregan al embalse mucha agua en poco tiempo: en una sola tormenta grande, un dique puede recibir una parte importante de su volumen. El agua entra por la cola y el nivel sube. Seguí la variación de cada dique en el nivel de los embalses en vivo.

Cuando el embalse se llena: la cota de vertedero

Un embalse no se llena sin límite. Cada presa tiene una cota de vertedero: la altura máxima que el agua puede alcanzar antes de rebalsar. Al tocar esa cota, el excedente sale por el vertedero (o aliviadero), la válvula de seguridad de la obra: no es una falla, sino lo que debe hacer para no arriesgar el paredón. Lo contamos en los vertederos de los diques de Córdoba, y podés ver cada pieza en las partes de un dique.

Lo que juega en contra: evaporación y estiaje

Contra el llenado trabajan dos factores. La evaporación: el sol y el viento del verano se llevan agua desde la superficie del espejo, y en los grandes no es una pérdida menor. Y el estiaje, el período de aguas bajas: en los meses secos casi no entra agua nueva, los ríos bajan su caudal y el embalse desciende mientras se lo sigue usando para riego, agua potable o energía. Para ver el mecanismo completo, mirá cómo funciona un embalse.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en llenarse un dique?

Depende de cuánto llueva sobre su cuenca de aporte y del tamaño del embalse. Puede subir varios metros en una temporada muy lluviosa o tardar años en recuperarse tras una seca.

¿Por qué un dique puede llenarse aunque no llueva sobre él?

Porque el agua no cae sobre el embalse, sino sobre su cuenca alta. Puede estar despejado en el paredón y, aun así, llegar una creciente porque llovió fuerte varios kilómetros arriba.

¿Qué pasa cuando el embalse llega al vertedero?

El excedente sale por el vertedero de forma controlada: el embalse quedó lleno y evacúa lo que le sobra. Es un comportamiento normal y seguro, no una emergencia.

Fuentes: Lago San Roque (Wikipedia) e Instituto Nacional del Agua (INA), sobre la cuenca del San Roque y los ríos serranos de Córdoba.