En verano, algunos lagos de Córdoba amanecen con una nata verde flotando en la superficie, un olor particular y el agua turbia. No es normal, y no es alga "inofensiva": es la cara visible de un problema serio llamado eutrofización. Y como el San Roque y Los Molinos abastecen de agua potable a más de un millón y medio de personas, entender por qué pasa es entender de dónde sale nuestra agua.
Qué es la eutrofización
Un lago se "eutrofiza" cuando recibe un exceso de nutrientes —sobre todo fósforo—. Ese fósforo es alimento para las cianobacterias (mal llamadas "algas verdeazuladas"), que se multiplican de golpe y forman las floraciones: la nata verde en la superficie. Algunas producen toxinas, quitan oxígeno al agua y complican —y encarecen— la potabilización.
San Roque: estado hipereutrófico
El San Roque está hoy clasificado como hipereutrófico, el peor estado posible. La causa principal, según los investigadores de la UNC, son los nutrientes que llegan con efluentes domésticos sin el tratamiento adecuado. Un informe del INA de 2016 estimaba, con datos de la Coopi de 2012, que el embalse recibía descargas cloacales difusas del 46% de Villa Carlos Paz; el resto se trataba en planta. A eso se suman las aguas residuales de las localidades sobre los ríos que lo alimentan. El resultado es una transparencia que en las peores épocas cae a alrededor de 1 metro. Podés seguir su estado del agua en vivo y su transparencia.
De dónde sale la clasificación de hipereutrófico
El 20 de agosto de 2026 la Universidad Nacional de Córdoba difundió los resultados de una investigación que reconstruyó la historia ambiental del lago a partir de los sedimentos del fondo. El análisis lo hizo el GeolimnoLab del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra (Cicterra, Conicet-UNC), con especialistas de Ciencias de la Tierra, Física, Geografía, Arte e Ingeniería Química. El sedimento más antiguo que lograron datar es de 1898, pocos años después de la inauguración del dique.
El trabajo divide el pasado del embalse en cuatro etapas: 1898-1953, la del llenado, con fuerte influencia de los ríos; 1953-1983, cuando el lago crece con el segundo paredón y se registran las primeras floraciones de cianobacterias; 1983-2005, la aceleración de la eutrofización en coincidencia con el avance de la urbanización; y una cuarta que llega hasta hoy, en la que el lago alcanza el estado de hipereutrofización. En esa última etapa los investigadores detectaron algo que complica cualquier solución rápida: el fósforo ya no entra solo desde afuera, también se libera desde los propios sedimentos del fondo.
El estudio está publicado en la revista Anthropocene (volumen 46, artículo 100437, junio de 2024) y lo firman doce autores encabezados por Luciana Mengo, becaria del Cicterra. Según los datos que los investigadores aportaron a TN, entre 1984 y 2019 la urbanización creció un 200% en la cuenca del lago y un 166% en la franja costera del embalse.
El titular del «grado más alto de deterioro»
En septiembre circuló que el agua del San Roque «alcanzó el grado más alto de deterioro posible». No es una medición nueva. La frase sale de una entrevista de TN a Luciana Mengo y se refiere a la hipereutrofización: el último escalón de la escala de estado trófico, el de la cuarta etapa que describe el estudio de los sedimentos, la que llega hasta hoy. Mengo agregó que el monitoreo continuo del INA identifica el mismo estado.
El informe mensual del INA: número, fecha y qué midió
El seguimiento continuo lo hace el Instituto Nacional del Agua (INA) desde su Centro de la Región Semiárida, que monitorea el embalse y sus cuatro ríos tributarios —San Antonio, Cosquín, Las Mojarras y Los Chorrillos— desde 1999, junto a Aguas Cordobesas. Al 14 de octubre de 2026, el informe más reciente publicado sigue siendo el INA-CIRSA-IMSR 08-26, correspondiente al monitoreo N.º 360, con campaña del 25 de agosto de 2026 y emisión del 4 de septiembre de 2026.
Lo que midieron ese día: transparencia de 1,28 m en el centro del embalse y 1,20 m en el área de presa, coloración verde, algas en “suspensión fina”, sin olor, sin floración y sin mortandad de peces. El oxígeno disuelto estaba subsaturado en toda la columna de agua. Según el Índice Expeditivo de Calidad del San Roque, que calcula el propio INA, la condición del centro era “Normal” —y el informe aclara, textual— “dentro del contexto de eutrofia que presenta”. Esa frase resume el problema: lo normal, acá, ya es un lago eutrofizado.
El mismo informe, sobre las imágenes satelitales de agosto, contabiliza 4 días con registro de floraciones sobre 6 imágenes aptas de las 12 disponibles.
Qué significa “hipereutrófico” en la práctica
La escala de estado trófico ordena a los lagos según cuántos nutrientes reciben y cuánta biomasa de algas sostienen. De menor a mayor: ultraoligotrófico, oligotrófico, mesotrófico, eutrófico e hipereutrófico. Se clasifica con indicadores medibles —clorofila a, fósforo total y transparencia del disco de Secchi— y se calcula sobre promedios anuales, no sobre la foto de un día. Hipereutrófico es el último escalón: no hay categoría peor.
Conviene despejar una confusión antes de seguir. El estado trófico es una condición de fondo, permanente. La floración —la nata verde— es un episodio. Que el informe del INA de agosto anote “floración: no” no significa que el lago haya dejado de ser hipereutrófico: significa que ese día no había nata.
Para el agua potable
El agua no llega así a la canilla: pasa por una planta potabilizadora, y la empresa que potabiliza participa del programa de monitoreo del embalse junto al INA. Lo que cambia con la eutrofización es el costo y la dificultad de ese tratamiento. Las floraciones bajan el oxígeno del agua, generan olores y encarecen la potabilización. El recorrido completo, del embalse a la red, lo contamos en de dónde viene el agua que tomás en Córdoba.
Para bañarse
El Ministerio de Salud de la Nación tiene recomendaciones específicas ante la presencia de cianobacterias en aguas recreativas. Las toxinas pueden provocar problemas gastrointestinales, respiratorios, dermatológicos y hasta neurológicos; los efectos más comunes son vómitos, diarrea, dolor de cabeza, de oído u ocular, debilitamiento muscular, alergias en la piel y congestión nasal, ya sea por ingerir el agua, por contacto o por inhalar aerosoles. Los grupos de riesgo son los chicos, las embarazadas y las personas con el sistema inmunológico debilitado. Las mascotas también están en riesgo.
La indicación concreta es mantenerse fuera del agua si hay carteles o banderas que cierran el área, si el agua se ve de un color distinto al habitual o huele mal, o si en la orilla aparece una masa verde brillante parecida a una mancha de pintura o una masa espesa marrón. Y si tocaste la arena, lavarse las manos antes de comer.
Para pescar
Acá el problema es el oxígeno. Las floraciones lo consumen, y esa caída es lo que puede terminar en mortandades de peces, como la que se registró en Los Molinos en diciembre de 2003. Por eso el INA anota en cada campaña, como variable de rutina, si hubo mortandad: en la del 25 de agosto de 2026 no hubo, pero el oxígeno disuelto estaba subsaturado en toda la columna de agua. Las recomendaciones de contacto valen igual para el que pesca, porque vadear o manipular agua con nata verde es contacto. Las reglas de temporada, cupos y licencia están en pesca en los diques de Córdoba.
Cómo está el San Roque hoy
El 13 de octubre de 2026 el San Roque marcó 33,01 m. La cota de vertedero es de 35,30 m, así que el lago está 2,29 m por debajo del labio por donde rebalsa. Viene bajando: el 10 de septiembre estaba en 33,61 m. Las lluvias de fines de septiembre apenas la frenaron unos días, con un repunte de 5 cm el 30, y desde el 2 de octubre el nivel siguió cayendo, como mostramos en qué pasó con los diques después del vertedero. La serie completa y el dato del día están en estado del agua del San Roque.
El detalle interesante es que 2026 viene siendo un año de mucha agua. En nuestra serie propia, con años completos desde 2020, el promedio anual de 2026 —34,90 m hasta el 13 de octubre— es el más alto de todos; el segundo es 2025, con 34,08 m. Y en lo que va de 2026 no hubo un solo día con el lago en 31,50 m o menos, cuando en 2022 hubo 112 días y en 2023, 108.
Ahí está la trampa: nivel y calidad son dos cosas distintas. Un embalse puede estar lleno y ser hipereutrófico al mismo tiempo. El informe del INA de agosto registró una cota de 34,02 m —1,28 m por debajo del vertedero, la misma referencia que usamos acá— y aun así describió coloración verde y oxígeno subsaturado. Si te interesa cómo funciona esa cota, lo explicamos en los vertederos de los diques de Córdoba.
Por qué nuestro índice satelital no mide esto
En este sitio publicamos un índice propio de transparencia calculado sobre imágenes Sentinel-2. Al 10 de septiembre, las últimas ocho mediciones del San Roque iban del -0,0732 del 3 de septiembre al -0,2462 del 31 de agosto, con -0,1649 el 10 de septiembre. Entre los 25 embalses que medimos, el San Roque quedaba 16.º.
Hay que decir con todas las letras qué mide y qué no. Ese índice mide turbidez: cuánta materia en suspensión enturbia el agua en el momento exacto en que pasó el satélite. No mide el estado trófico. Son cosas distintas. Un lago hipereutrófico puede tener, un día puntual, el agua relativamente poco turbia, y eso no modifica en nada su clasificación. La eutrofización se determina con clorofila, fósforo y series largas, no con una imagen suelta. Ningún valor de nuestro índice desmiente, relativiza ni matiza lo que dicen el estudio de la UNC y el CONICET o los informes del INA.
Qué se está haciendo
El 28 de septiembre de 2026 el Gobierno de Córdoba informó que en la cuenca del San Roque concluyó dos obras centrales de saneamiento cloacal, por $68.900 millones (a valores actuales, según el comunicado): la planta depuradora y red colectora máxima de Cuenca Media, que atiende a Cosquín, Santa María de Punilla y Bialet Massé ($46.600 millones), y las obras básicas de la Cuenca Sur, que alcanzan a Cuesta Blanca, Villa Icho Cruz, Tala Huasi, Mayu Sumaj, San Antonio de Arredondo y el sector sur de Villa Carlos Paz ($22.300 millones). Con la planta de Tanti, habilitada antes, la Provincia dice que se completa el 95% de la infraestructura básica de saneamiento de la cuenca.
El mismo comunicado marca el límite: las plantas ya pueden depurar los efluentes del 95% de los habitantes, pero para que esa capacidad se traduzca en conexiones faltan las redes colectoras domiciliarias, que les toca construir a municipios y comunas. Y no trae ningún dato de calidad del agua.
El 16 de septiembre, el legislador provincial por Punilla Walter Gispert (Frente Cívico) presentó un pedido de informes con plazo de 30 días: pide el estado de la calidad del agua y los monitoreos de la Autoridad de Cuencas, el INA y la APRHI, el avance de las obras cloacales en la cuenca alta, media y baja, cómo repercute el problema en la potabilización y el presupuesto ejecutado. Es un reclamo, no un dato; la respuesta oficial, si llega, sí puede traerlos.
El agua de un millón y medio de personas
Esto no es un tema de paisaje: es de salud pública. San Roque y Los Molinos entregan en conjunto unos 5,2 m³/s de agua para cerca de 1,5 millón de habitantes del Gran Córdoba —San Roque aporta unos 4,7 m³/s y Los Molinos el resto—. Cuidar la calidad de esos embalses es cuidar el agua que sale de la canilla.
El eslabón invisible: los incendios
Hay un factor que casi nadie asocia con el color del agua: el fuego. En agosto de 2003, grandes incendios arrasaron las cuencas de ambos embalses. En San Roque, el 99% del área quemada correspondió a la subcuenca del río Cosquín; en Los Molinos, el 70% a la del río San Pedro, incluyendo pinares.
¿Qué pasó después? Con las primeras lluvias, el suelo quemado —sin vegetación que lo retenga— se lavó hacia los lagos y disparó la carga de fósforo. Los estudios lo dicen sin vueltas: los incendios "produjeron un incremento significativo de P en ambos embalses por lavado de suelos", con valores "muy por encima de los históricos". El pico fue brutal: en el río Cosquín el fósforo total llegó a una mediana de 88,5 µg/l y máximos de 1.480 µg/l; en el arroyo Los Chorrillos se midieron hasta 2.007 µg/l.
Los incendios, ahora con dos siglos de registro
En julio de 2026 el mismo grupo publicó un segundo trabajo, este centrado en el fuego. Es el primer estudio del centro de la Argentina que evalúa el impacto de los incendios sobre la dinámica sedimentaria de un lago desde la paleolimnología, y cubre unos 170 años.
El método consiste en contar partículas de carbón vegetal en los sedimentos —que funcionan como registro de los incendios de la cuenca— y cruzarlas con los aportes de material erosionado que llegó al embalse. El resultado es directo: los incendios están fuertemente ligados al aumento de los aportes de material por erosión posterior al fuego. O sea, el fuego intensifica la erosión y aumenta el sedimento que termina en el lago.
El trabajo ordena además la historia del lugar en cuatro fases: humedal fluvial (1850-1870), inicio del llenado del embalse (1870-1950), sistema lacustre estabilizado (1950-2006) y, de 2006 a 2022, “lago hipereutrófico con eventos erosivos episódicos” asociados a la actividad de incendios en la cuenca. Dicho de otro modo: el fuego de 2003 no fue una excepción, sino un mecanismo que el fondo del lago viene registrando desde antes de que el lago existiera.
La referencia es Costamagna y otros, “The past and present role of fires on sedimentary dynamics in a central Argentina reservoir”, Journal of South American Earth Sciences, volumen 178, julio de 2026, artículo 106091.
Cada lago, su floración
Tras el fuego y las lluvias aparecieron floraciones distintas en cada embalse: el dinoflagelado Ceratium hirundinella en el San Roque, y la cianobacteria Microcystis aeruginosa —potencialmente tóxica— en Los Molinos, donde en diciembre de 2003 se registró una mortandad de peces. "Este aporte adicional contribuye al agravamiento de la problemática de eutroficación", concluyen los investigadores.
Por qué importa
La lección es que la salud de un embalse no se juega solo dentro del agua: se juega en toda su cuenca. Efluentes cloacales sin tratar, urbanización descontrolada e incendios forestales terminan, tarde o temprano, en el color del lago y en el costo de potabilizar. El agua verde no es un capricho de la naturaleza: es un espejo de lo que hacemos cuenca arriba.
Preguntas frecuentes
¿Qué quiere decir que el San Roque sea hipereutrófico?
Que está en el escalón más alto de la escala de estado trófico, la que ordena a los lagos según cuántos nutrientes reciben y cuánta biomasa de algas sostienen: de ultraoligotrófico a hipereutrófico. No hay categoría peor. La clasificación se hace con clorofila a, fósforo total y transparencia, y se calcula sobre promedios anuales.
¿Hipereutrófico significa que hoy hay nata verde en el lago?
No. El estado trófico es una condición de fondo y la floración es un episodio. En la campaña del 25 de agosto de 2026, el INA registró coloración verde y algas en suspensión fina en el embalse, pero anotó “floración: no”. Sobre las imágenes satelitales de ese mismo mes contabilizó 4 días con registro de floraciones.
¿Se puede revertir la eutrofización del San Roque?
Los investigadores dicen que sí es posible pensar en una recuperación, con dos condiciones: que las medidas se sostengan en el tiempo y que nadie espere resultados inmediatos, porque los sedimentos del fondo siguen liberando nutrientes por su cuenta. Si no, advierten, se acorta la vida útil del sistema. En paralelo, hay equipos de la UNC y el CONICET trabajando en nanotecnología y luz solar para limpiar el lago.
¿Es cierto que el San Roque llegó al «grado más alto de deterioro»?
Es la forma periodística de decir que está hipereutrófico, el último escalón de la escala de estado trófico. No es una medición nueva de septiembre de 2026: el estudio de los sedimentos de la UNC ubica al lago en ese estado en su etapa más reciente, y según la investigadora Luciana Mengo el monitoreo del INA identifica lo mismo.
¿Por qué se pone verde el agua del San Roque?
Por eutrofización: el exceso de fósforo (en gran parte de cloacas sin tratar) alimenta floraciones de cianobacterias que forman una nata verde en la superficie. El San Roque está hoy en estado hipereutrófico.
¿El agua verde es peligrosa?
Algunas cianobacterias producen toxinas, por eso se desaconseja el contacto durante las floraciones intensas. Además complican la potabilización del agua que abastece a Córdoba.
¿Qué tienen que ver los incendios con el agua verde?
Mucho. Los incendios de 2003 en las cuencas del San Roque y Los Molinos dejaron el suelo sin vegetación; al llover, ese suelo se lavó hacia los lagos y disparó la carga de fósforo, agravando la eutrofización.
Fuentes
- Mengo y otros (2024), Anthropocene 46, 100437: uso del suelo y eutrofización del San Roque
- Costamagna y otros (2026), Journal of South American Earth Sciences 178, 106091: incendios y sedimentos
- UNC – Las huellas del «Antropoceno» en el fondo del San Roque (20/8/2026)
- INA-CIRSA – Informe mensual IMSR 08-26, monitoreo N.º 360 (campaña del 25/8/2026)
- INA-CIRSA – Embalse San Roque: índice expeditivo de calidad de agua (2016)
- Gobierno de Córdoba – Saneamiento cloacal: obras de los últimos 3 años (28/9/2026)
- ENREDACCIÓN – Gispert reclamó información al gobierno sobre el estado del dique San Roque (16/9/2026)
- Economía Sustentable – reproduce la entrevista de TN a Luciana Mengo (septiembre de 2026)