Los diques de Córdoba no siempre están llenos. En los veranos secos, cuando llueve poco en las sierras y el sol evapora lo que queda, el agua se retira y deja a la vista un paisaje que suele estar oculto: playones de barro agrietado, troncos, cimientos y, a veces, hasta pueblos enteros. Una bajante fuerte es mucho más que una postal triste: cambia el abastecimiento de agua de miles de personas y golpea la calidad de lo que sale de la canilla.
Qué significa que un dique "se vacíe"
Un embalse rara vez queda seco por completo, pero puede perder buena parte de su volumen. La referencia clave es la cota del vertedero, la altura a partir de la cual el dique rebalsa. En el San Roque, ese nivel ronda los 35 metros; en los ciclos más secos el lago llegó a ubicarse más de cuatro metros por debajo, dejando el famoso "embudo" casi sin agua. Si querés entender de qué hablamos cuando mencionamos el vertedero, la toma o el paredón, te puede servir repasar las partes de un dique y para qué sirve cada una.
Lo que el agua devuelve: ruinas, casas y pueblos
Cada bajante importante del San Roque vuelve a mostrar el viejo paredón, la obra que a fines del siglo XIX levantaron el ingeniero Carlos Cassaffousth y el contratista Juan Bialet Massé. Esa muralla de piedra y cal, hoy sumergida frente al dique nuevo, reaparece cada vez que el nivel cae, como ocurrió en los años más secos de la última década.
La memoria bajo el agua no es exclusiva del San Roque. En el dique La Quebrada, cuando el espejo retrocede asoma la casa sumergida de los Pérez, una construcción que el embalse tapa y destapa según el año. Y en Piedras Moras, sobre el río Tercero, descansa el caso más impactante: El Salto Norte, el pueblo que quedó bajo el agua al construirse el dique en los años setenta, con su iglesia, su cementerio y su vieja usina de arquitectura inglesa, que hoy solo visitan los buzos.
Menos agua para tomar: el golpe al abastecimiento
Detrás de la postal hay un problema muy concreto. El San Roque abastece a una porción enorme de la ciudad de Córdoba —según distintas estimaciones, cerca del 70% del agua potable— además de sostener a Villa Carlos Paz y a buena parte de Punilla. Cuando la sequía se prolonga, esa reserva se achica y aparecen las restricciones: pedidos de uso responsable, cortes de presión y, en los episodios más duros, racionamiento. Menos aporte de los ríos serranos y más evaporación son una combinación que tensa todo el sistema.
La paradoja verde: menos agua, más algas
Hay un efecto menos visible pero igual de serio. Los nutrientes que llegan al embalse —sobre todo fósforo y nitrógeno, arrastrados por desagües, malas prácticas del suelo e incendios— no desaparecen cuando baja el nivel. Al contrario: quedan disueltos en menos agua, es decir, más concentrados. Sumale temperaturas altas y poca renovación del agua, y tenés el escenario ideal para que exploten las cianobacterias. Es la misma eutrofización que tiñe de verde los lagos de Córdoba: un problema que el San Roque arrastra desde hace más de dos décadas y que la bajante potencia. Agua más verde significa peor sabor, más costo de potabilización y riesgo sanitario en las playas.
Para ver cómo está hoy cada embalse podés consultar los niveles de los diques de Córdoba en vivo y seguir la evolución a lo largo de la temporada.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo bajan más los diques de Córdoba?
Sobre el final del verano y el otoño, tras meses de calor y poca lluvia en las sierras. La evaporación es alta y los ríos que alimentan los embalses traen poco caudal, así que el nivel suele tocar sus valores más bajos entre febrero y el comienzo de la primavera, salvo que lleguen lluvias importantes.
¿Es peligroso caminar por el fondo que queda al descubierto?
Conviene evitarlo. El lecho expuesto suele ser barro blando que parece firme y no lo es, con pozos, hierros y restos de estructuras. Además, acercarse a construcciones sumergidas o bucear en sitios como El Salto exige experiencia y guías habilitados.
¿El agua es más peligrosa de tomar durante una bajante?
El agua potabilizada sigue siendo segura, pero una bajante encarece y complica el tratamiento porque concentra nutrientes y algas. Por eso, durante las sequías se refuerzan los controles y, a veces, se pide cuidar el consumo.
Fuentes consultadas: Cba24n, El Diario de Carlos Paz y Argentina.gob.ar.